Una investigación de la Universidad de California en San Diego alerta de que describir un síntoma como «normal» puede reducir la disposición del paciente a buscar tratamiento. El estudio, publicado en ‘Nature Human Behaviour’, reunió 14 experimentos con 9.371 participantes y analizó casos relacionados con la menopausia, las migrañas, el dolor dental, las alergias o los niveles elevados de glucosa.
Los profesionales suelen emplear la palabra «normal» para indicar que un problema es frecuente o esperable, pero muchos pacientes entienden que carece de importancia y no necesita atención. Este desajuste provoca la llamada paradoja de la normalidad, por la que una expresión destinada a tranquilizar puede acabar desaconsejando involuntariamente el tratamiento o el seguimiento médico.
La investigación destaca la importancia del lenguaje claro para explicar qué significa exactamente «normal» y cuáles deben ser los siguientes pasos. Frases como «es frecuente, pero conviene tratarlo» o preguntas como «¿necesito tratamiento o seguimiento?» ayudan a evitar malentendidos y permiten que el paciente salga de la consulta sabiendo qué debe hacer.

