La Real Academia Española y la Academia Peruana de la Lengua han celebrado en Lima los días 10 y 11 de octubre de 2025 la II Convención de la Red Panhispánica de Lenguaje Claro y Accesible, un encuentro que reunió a representantes de más de 550 instituciones de todo el ámbito hispano y consolidó la idea del lenguaje claro como garantía de igualdad, transparencia y acceso a los derechos. La convención se desarrolló en la sede de la Academia Peruana de la Lengua con la participación de la Real Academia Española (RAE) y la Asociación de Academias de la Lengua Española (ASALE). En el acto inaugural intervinieron el director de la RAE y presidente de la ASALE, Santiago Muñoz Machado; el embajador Carlos Chávez-Taffur; y la rectora de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Jeri Gloria Ramón Ruffner de Vega. El encuentro abordó, a través de seis mesas temáticas, los retos del lenguaje claro en los ámbitos jurídico, educativo, comunicativo y tecnológico, con especial atención a la relación entre claridad y derechos fundamentales.
La primera sesión, titulada “La claridad como garantía de igualdad y otros derechos fundamentales”, destacó el papel del lenguaje claro como un elemento indispensable para el acceso a la información pública y el ejercicio de los derechos ciudadanos. Moderada por Diego Valadés, de la Academia Mexicana de la Lengua, contó con ponencias de juristas y lingüistas de España, México y Chile, que coincidieron en la necesidad de adaptar el discurso administrativo y legal a un formato comprensible. Por otro lado, en la mesa “Del lenguaje técnico a la comprensión ciudadana”, expertos de diferentes países analizaron cómo los tecnicismos en el ámbito jurídico, financiero o administrativo pueden convertirse en barreras para la ciudadanía. Rafael F. Oteriño, de la Academia Argentina de Letras, moderó un diálogo en el que participaron Cristina Carretero, María José García Beato y Paulina Yepes, quienes defendieron la claridad como un valor de eficiencia y justicia.
A su vez, la sesión “Formación en lenguaje claro: una competencia clave” subrayó la necesidad de que el personal de las administraciones públicas, los medios de comunicación y el sector judicial reciba formación específica en redacción clara y comunicación accesible. Los participantes recordaron que la claridad no depende solo del contenido, sino también de la estructura, el diseño visual y la empatía hacia el receptor. En cuanto a “El lenguaje del poder y el deber de claridad”, el foro reunió a especialistas que reflexionaron sobre la responsabilidad de los dirigentes, comunicadores y legisladores en el uso de un lenguaje comprensible. Los ponentes coincidieron en que la transparencia y la confianza institucional comienzan en la palabra, y que la opacidad lingüística genera desigualdad y desafección.
Por último, la sesión “La inteligencia artificial: oportunidad y desafío para el lenguaje claro”, moderada por Asunción Gómez-Pérez, se abordó el impacto de la IA generativa en la comunicación. Investigadores de la UNED, el CENIA de Chile y la Universidad de Barcelona destacaron que estas herramientas ofrecen un enorme potencial para simplificar la información, pero también plantean riesgos éticos y de precisión si no se diseñan con criterios de accesibilidad y rigor.
La convención concluyó con un reconocimiento generalizado: el lenguaje claro debe ser considerado un derecho fundamental. Los representantes de las academias y de las más de 550 instituciones que forman parte de la red coincidieron en que los poderes públicos tienen la obligación de comunicarse de manera inteligible y accesible, y que la claridad es una forma de justicia social. Además, se reafirmó el compromiso de promover la Guía Panhispánica de Lenguaje Claro y Accesible como referencia para gobiernos, tribunales y administraciones de todo el espacio hispano.

