Los modelos pequeños de inteligencia artificial pueden adaptar textos clínicos al lenguaje claro, pero todavía necesitan supervisión profesional porque pueden inventar información o eliminar datos relevantes. Esta es la principal conclusión de un estudio de la Universidad Carlos III de Madrid publicado en la revista científica Scientific Reports.
Los investigadores Paloma Martínez, Jesús M. Sánchez-Gómez y Lourdes Moreno analizaron seis modelos de inteligencia artificial a partir de MEDICLARO, un corpus formado por 50 casos clínicos en español y 150 adaptaciones elaboradas por especialistas. Los textos siguieron los principios de la norma internacional ISO 24495-1:2023 sobre lenguaje claro.
La investigación advierte de que algunos modelos simplifican demasiado, eliminan matices clínicos o incorporan datos que no aparecen en el documento original. Los autores consideran que estas herramientas pueden preparar una primera versión comprensible de informes, instrucciones o explicaciones médicas, pero descartan que sus resultados se entreguen directamente a los pacientes sin una revisión humana.

