Varios juzgados de Familia en Argentina han comenzado a aplicar el lenguaje claro y formatos adaptados para que niños, niñas y adolescentes comprendan las decisiones judiciales que les afectan directamente. La iniciativa, impulsada desde Tucumán y extendida a lugares como La Matanza, introduce cartas, ilustraciones y vídeos como herramientas para hacer accesible la justicia a quienes deben ser especialmente protegidos.
El origen de este cambio se sitúa en 2018, en Monteros (Tucumán), cuando una jueza detectó que ni siquiera los adultos entendían sus resoluciones. El caso de una abuela que preguntó si “estaba todo bien” tras recibir una sentencia evidenció una barrera profunda: el lenguaje jurídico resultaba incomprensible para las familias. A partir de ahí, el juzgado empezó a transformar su forma de comunicarse, con citaciones en formato de tarjeta, mensajes directos dirigidos a los menores y un lenguaje sencillo que mantiene el rigor legal. La práctica también incorporó canales habituales para los niños, como audios de WhatsApp, y adaptó las resoluciones a su realidad cotidiana.
El modelo evolucionó con iniciativas como sentencias que incluyen párrafos dirigidos directamente a los menores, notificaciones de adopción con fotografías o elementos visuales, y contenidos audiovisuales que explican las decisiones judiciales. Esta línea se ha replicado en otros juzgados, como en La Matanza, donde se han desarrollado “notificaciones amigables” con dibujos y vídeos. El objetivo es reducir el miedo y la incertidumbre que genera el proceso judicial, facilitar la comprensión y garantizar el derecho de los menores a ser escuchados y a entender lo que ocurre en sus propios casos.
Fuente: Periodismo enfocado en las soluciones de la Justicia

