El periodista brasileño Marcelo Teixeira defiende el lenguaje claro como un derecho fundamental de la ciudadanía en un artículo de opinión publicado en LR1 (Brasil), en el que plantea que comprender lo que dicen las instituciones no es un privilegio, sino una condición básica para ejercer derechos y participar en la vida democrática.
El texto, difundido por el medio local LR1 (São Paulo), sitúa el debate en el contexto brasileño, pero aborda una preocupación universal: la distancia que generan los discursos públicos y jurídicos cuando se expresan con tecnicismos innecesarios, frases largas y estructuras opacas. Para Teixeira, esa complejidad no es neutra, sino que excluye y debilita la relación entre el Estado y las personas.
Uno de los elementos más destacados del artículo es la idea de que el lenguaje sencillo no supone empobrecer el contenido ni banalizar la información. Al contrario, el autor subraya que escribir con claridad exige mayor rigor, responsabilidad y respeto por quien lee. La claridad aparece así vinculada a la ética profesional y al compromiso democrático.
Teixeira insiste en que el derecho a comprender es inseparable de otros derechos. Si una persona no entiende una ley, una notificación administrativa o una resolución judicial, su capacidad para defenderse, decidir o participar queda seriamente limitada. Desde esta perspectiva, el lenguaje sencillo se convierte en una herramienta de justicia social y no solo en una técnica de comunicación.
El artículo también pone el foco en el papel de periodistas, juristas y responsables públicos, a quienes atribuye una responsabilidad directa en la construcción de mensajes comprensibles. La claridad, sostiene el autor, no depende solo de normas o manuales, sino de una voluntad real de comunicarse con la ciudadanía de forma honesta y transparente.

