Ell lenguaje claro vivió la semana pasada dos de sus principales citas internacionales. El IV Congreso Internacional de Comunicación Clara, COMCLARA 2026, celebrado los días 28 y 29 de septiembre, y la III Convención de la Red Panhispánica de Lenguaje Claro y Accesible, desarrollada el 1 y 2 de octubre en La Plata, Argentina, han concentrado en apenas cinco días buena parte de los debates que están marcando la evolución de esta disciplina. Los dos encuentros han mostrado una ampliación del concepto de lenguaje claro. Ya no se habla únicamente de escribir frases más sencillas o reducir la complejidad de los textos. Las administraciones públicas, la accesibilidad cognitiva, las interfaces digitales, el diseño de información, la comunicación especializada, la formación y la inteligencia artificial forman ya parte de un espacio cada vez más amplio alrededor del derecho de las personas a entender.
COMCLARA 2026 reunió a investigadores, profesionales e instituciones en una edición organizada por la Universidad Católica San Antonio de Murcia, la Universidad Rey Juan Carlos y la Universidad Pontificia de Salamanca. El encuentro contó con más de 200 inscritos y combinó sesiones virtuales con actividades presenciales en Madrid y Murcia. El programa llevó la comunicación clara a ámbitos muy diferentes. Se analizaron los retos de las administraciones regionales y locales, las interfaces y los procedimientos digitales, la comunicación en los medios, la industria agroalimentaria y la protección de los menores en la contratación de servicios por internet. También se desarrollaron talleres específicos sobre lenguaje claro en salud y derecho y sobre lectura fácil. La diversidad de las sesiones refleja una de las principales transformaciones que atraviesa el sector. La claridad comienza a entenderse como una característica global de la comunicación y de los servicios y no exclusivamente como una cuestión lingüística. El usuario debe poder encontrar la información, comprenderla, saber qué tiene que hacer y completar correctamente un procedimiento.
Apenas dos días después de COMCLARA, la ciudad argentina de La Plata tomó el relevo con la III Convención de la Red Panhispánica de Lenguaje Claro y Accesible. El encuentro fue convocado conjuntamente por la Real Academia Española, que ejerce la Secretaría de Coordinación de la Red, y la Suprema Corte de Justicia de la Provincia de Buenos Aires, con la Academia Argentina de Letras como institución académica anfitriona. La dimensión del encuentro confirma también el crecimiento del movimiento. La organización anunció más de 1.000 inscritos y un programa con más de 250 ponencias, mientras que la Red Panhispánica supera ya las 620 instituciones adheridas entre organismos públicos, universidades, poderes del Estado, organizaciones profesionales y entidades de la sociedad civil de diferentes países.
La Convención se estructuró en seis grandes ámbitos: lenguaje de los poderes públicos; terminología, recursos lingüísticos y comunicación especializada; formación académica y profesional; inteligencia artificial y tecnologías del lenguaje; accesibilidad cognitiva y lectura fácil; y diálogo iberoamericano sobre lenguaje claro.
La inteligencia artificial ocupó un lugar especialmente relevante. De hecho, el encuentro se presentó bajo el título «Diálogo iberoamericano sobre Lenguaje Claro y Accesible e Inteligencia Artificial». El debate no parte de cero. En mayo, durante las jornadas preparatorias celebradas en Madrid, la RAE ya había anunciado el desarrollo de herramientas destinadas a facilitar el aprendizaje y la aplicación del lenguaje claro y accesible. En la apertura de la Convención, el director de la RAE y presidente de ASALE, Santiago Muñoz Machado, volvió a situar la claridad en relación con el funcionamiento de las instituciones y el ejercicio de los derechos. La Red Panhispánica nació en 2022 precisamente con la idea de convertir el lenguaje claro y accesible en un servicio a la ciudadanía y promover criterios comunes en todo el ámbito hispanohablante.
El programa de La Plata permitió comprobar hasta qué punto se ha ampliado el mapa del lenguaje claro. Las sesiones abordaron el lenguaje jurídico y administrativo, el gobierno abierto, la comunicación especializada, la terminología, la accesibilidad, la lectura fácil, la formación y las tecnologías lingüísticas.
Al cierre de la Convención se firmó la Declaración de La Plata, que crea la Red Iberoamericana de Lenguaje Claro y Accesible, concebida como un espacio de cooperación entre instituciones e iniciativas en español y portugués. La formulación más explícita la dio Santiago Muñoz Machado, director de la RAE y presidente de ASALE, que señaló que se abre «un espacio de cooperación nuevo» basado en «la formación de una comunidad cultural y lingüística que abarque los idiomas español y portugués». No se trata simplemente de admitir a algún miembro portugués o brasileño, sino de una ampliación conceptual del lenguaje claro, que pasa de lo panhispánico a lo iberoamericano.
A su vez, la Real Academia Española trabaja, junto con distintas instituciones de la Red Panhispánica de Lenguaje Claro y Accesible, en la elaboración de cuatro glosarios dedicados a la inteligencia artificial, los seguros, el arbitraje y la geopolítica, ámbitos caracterizados por una terminología técnica que puede dificultar la comprensión de contratos, resoluciones, noticias y comunicaciones dirigidas a la ciudadanía. El proyecto pretende seleccionar y explicar los conceptos esenciales de cada especialidad, ofrecer obras manejables tanto para profesionales como para públicos no expertos y proponer denominaciones en español cuando existan alternativas adecuadas a los anglicismos más extendidos. La iniciativa puede contribuir a un uso más preciso y comprensible del vocabulario especializado, aunque un glosario no garantiza por sí solo la claridad de un documento: sus definiciones deberán acompañarse de contexto, ejemplos y criterios de uso. La RAE todavía no ha anunciado las fechas de publicación, el número de términos que incluirá cada obra ni los mecanismos previstos para actualizar unos repertorios especialmente expuestos a la rápida evolución tecnológica, jurídica y política.
Imagen: Deuda Prometida

