El Gobierno de Canadá ha aprobado el estándar CAN-ASC-3.1:2025 – Plain Language, una norma pionera que define cómo deben comunicarse las instituciones públicas y las organizaciones para asegurar que la información sea clara, comprensible y útil para todas las personas. Esta iniciativa se enmarca en la Accessible Canada Act, que busca eliminar barreras y promover la igualdad de acceso en todos los ámbitos de la vida pública.
El nuevo estándar establece que cualquier comunicación, ya sea un documento, una web o un formulario, debe permitir que el público objetivo pueda encontrar la información que necesita, entenderla a la primera y utilizarla sin dificultad. Para lograrlo, la norma detalla criterios específicos sobre el diseño, la estructura y el lenguaje que deben emplearse, con el objetivo de hacer más accesible la interacción entre las instituciones y la ciudadanía. Entre los principales requisitos figura la necesidad de planificar las comunicaciones teniendo en cuenta a quién van dirigidas: el idioma, el nivel de comprensión, las posibles barreras o las necesidades específicas de cada grupo. Además, el estándar exige que los textos se prueben antes y después de su publicación con usuarios representativos y con especialistas en lenguaje claro, para garantizar su efectividad real.
La norma también incide en la organización de los contenidos: los textos deben estar estructurados con títulos y subtítulos que faciliten la navegación y permitan al lector localizar la información de forma rápida y lógica. En cuanto al estilo, se prioriza el uso de palabras familiares, frases cortas y un tono directo, evitando tecnicismos y ambigüedades que puedan generar confusión.
Otro de los aspectos fundamentales del estándar canadiense es el diseño visual. La tipografía, el contraste de colores, el espacio en blanco o las imágenes deben seleccionarse para favorecer la legibilidad y la comprensión. De este modo, la accesibilidad se aborda de forma integral, tanto desde la forma como desde el fondo del mensaje.

